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| LA FRECUENCIA CARDÍACA: | ||
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AUTOR: Antonio Hernández
La frecuencia cardíaca (FC) es el número de contracciones del corazón en un minuto, y es importante conocer su comportamiento entre otras razones por su utilidad práctica como un índice de intensidad fisiológica para dosificar el ejercicio y para la determinación del umbral anaeróbico. La frecuencia cardíaca se incrementa en relación lineal, es decir, con incrementos constantes, con la intensidad del ejercicio. Y esto es así hasta el 75-92% del máximo trabajo o del máximo VO2. Es a partir de esta intensidad de trabajo cuando, a iguales incrementos en la carga de trabajo, los incrementos de la FC son menores; es decir, existe un aplanamiento en la respuesta cardíaca. Aplanamiento que para numerosos autores, a la cabeza de ellos el profesor Conconi, coincide con la zona del umbral anaeróbico, lo que permite determinar dicho umbral de forma muy sencilla. Cabe resaltar la diferencia entre la respuesta del deportista y la del que no lo es. Es bien conocido que el deportista posee en general una frecuencia cardíaca en reposo menor que el que no lo es. Igualmente, el deportista, con la misma intensidad de trabajo, posee una frecuencia menor que el que el que no lo es. Y una misma persona, a medida que mejora su entrenamiento, para desempeñar una misma carga de trabajo presenta una FC menor.
A la hora de realizar un plan de entrenamiento o para realizar esfuerzos de manera controlada nos vemos en la necesidad de conocer nuestro corazón. Con el conocimiento de nuestro estado físico a través de nuestro corazón podremos realizar ejercicios y entrenamientos de manera óptima sin peligro para nuestra integridad. Para ello deberemos conocer la frecuencia cardíaca en reposo (FCR) y la frecuencia cardíaca máxima (FCmáx.) Para establecer estos parámetros lo primero que debemos saber es tomarnos el pulso:El pulso se puede palpar en la muñeca, el cuello , la sien, la ingle, detrás de las rodillas o en la parte alta del pie, áreas en las cuales la arteria pasa cerca de la piel. Para medir el pulso en la muñeca (arteria radial) se colocan los dedos índice y medio sobre la parte anterior de la muñeca opuesta y en ningún caso se usará el dedo pulgar ya que este dedo tiene su propio pulso y se puede confundir con el de la persona a la que se está examinando. Se deberá presionar suavemente con los dedos extendidos hasta que se sienta el pulso. Para medir el pulso en el cuello (arteria carótida), se colocan los dedos índice y medio al lado de la manzana de Adán (nuez), en una ligera depresión que se encuentra allí y se presiona suavemente con los dedos firmes hasta que se localiza el pulso. Una vez que se encuentra el pulso, se cuentan los latidos durante un minuto o durante 30 segundos y se multiplica por dos para obtener la suma total de latidos por minuto. El pulso puede tomarse en distintas partes de cuerpo, en la muñeca (opción no muy recomendada), en el cuello sobre la arteria carótida, en el pecho o con un pulsómetro. Nosotros explicaremos cómo se toma el pulso en cuello. Coloca el dedo índice y el medio sobre los músculos que bajan por el cuello, deberás sentir el latir de la arteria carótida en la punta de los dedos, cuando hayas encontrado el pulso, empieza a contar, 0 para el primer latido, después 1, 2, 3, y así hasta que pasen 15 segundos. Una vez que estés seguro de tu conteo, multiplica las pulsaciones obtenidas en los 15 segundos por 4 para obtener tus pulsaciones por minuto. Otro punto donde el pulso puede percibirse con claridad es el de la arteria braquial, que se encuentra en la parte interna de la articulación del codo. También se puede utilizar el de la arteria temporal, por delante del pabellón auricular; el de la arteria carótida primitiva, ubicada en el cuello, a dos centímetros y medio debajo del ángulo de la mandíbula, y el de la arteria facial, en el borde inferior de la mandíbula. Del mismo modo, la mayoría de personas puede encontrar su pulso en las ingles, en la parte posterior de las rodillas, en la parte interna del tobillo y sobre el pie.
Es la frecuencia cardíaca que poseemos en el momento de menos actividad física, es decir, en reposo. Por lo tanto, para calcular tu FCR (frecuencia cardíaca en reposo o en descanso), tendrás que tomarte el pulso, tal cual se explica en el punto anterior, nada más despertar por la mañana cada día durante una semana y hacer la media. También puedes tomarla relajándote 5 minutos antes de la medición.
Te mostramos una tabla con los valores medios de la frecuencia cardíaca en reposo según la edad y el sexo:
Si los latidos son bajos, generalmente significa un corazón con una buena capacidad aeróbica. Si, por el contrario, los latidos son más altos de lo que normalmente los tenemos, puede indicar que aún no obtenemos una capacidad aeróbica adecuada, o bien, cansancio causado por estrés, desveladas, no dormir bien o lo suficiente, mala alimentación, un estado de sobre-entrenamiento o alguna enfermedad que se esté presentando en nuestro cuerpo indicando que algo no está funcionando bien. La frecuencia cardíaca en reposo, depende de los hábitos de vida y está influenciada por el entrenamiento, la recuperación de ejercicios del día anterior, el sueño, el nivel de stress mental y los hábitos alimenticios.
Es la frecuencia máxima (teórica) que puedes alcanzar en un ejercicio de esfuerzo sin poner en riesgo tu salud, siempre y cuando te encuentres en óptima condición física. Al alcanzar la frecuencia cardíaca máxima, teóricamente, se ha alcanzado la máxima capacidad de trabajo. La frecuencia cardíaca máxima es una herramienta para determinar la intensidad de los entrenamientos, lo cual veremos en el siguiente apartado. Para calcular cuál es nuestro límite máximo cardíaco, básicamente hay dos formas de realizarlo: la primera es a través de la realización de un test médico, (en bicicleta o cinta de correr) realizado por un cardiólogo o un médico del deporte. Si es una persona por encima de los 35 años, con sobrepeso, una vida sedentaria o tiene en su familia antecedentes con problemas de corazón, lo mejor es realizar dicho test. Y la segunda forma, más conocida pero no tan exacta, es a través de la llamada "fórmula por edad". Existen otras fórmulas, algunas más detalladas que otras, pero para conocimientos generales creo que ésta es bastante válida y segura.
En principio este parámetro es el límite que no debes pasar; significa el 100% de esfuerzo al que tu corazón deberá latir en un minuto. Veamos un ejemplo: Luisito tiene 32 años y desea saber cuál es su frecuencia cardíaca máxima. Aplicando la formula sería: FCmáx.= (220 - 32) = 188. Esto significa que durante el entrenamiento no debería sobrepasar de las 188 pulsasiones por minuto. No es recomendable ni seguro ir más allá de ese límite, sin embargo, esta recomendación depende de nuestros objetos o zonas de entrenamiento a las que queremos entrenar.
Como se sabe, el corazón es una bomba que envía la sangre a una frecuencia o ritmo que varía de acuerdo al tipo de actividad que la persona tenga en un momento determinado. Por ejemplo, durante el sueño, la actividad física es casi 0 y el corazón trabaja a la menor frecuencia y, durante el ejercicio físico, esta frecuencia cardíaca debe aumentar para garantizar la presencia de sangre oxigenada en los músculos que están trabajando. Sin embargo, el corazón debe ser entrenado progresivamente para maximizar su rendimiento; es decir, para que en cada latido expulse la mayor cantidad de sangre y así disminuir el número de latidos por minutos que garanticen el rendimiento físico global del deportista.
El siguiente gráfico muestra una clasificación de la intensidad aproximada con que debemos ejercitarnos para no correr riesgos de acuerdo a nuestra Frecuencia Cardíaca Máxima. En el gráfico se aprecian las cinco zonas de entrenamiento destino cuyas características principales se describen en el cuadro 1. Para averiguar cuál es la zona que te conviene utilizar en el entrenamiento, existen varias fórmulas: una de ellas es mirando el gráfico 1: busca tu edad en el eje horizontal y observa los límites de entrenamiento en el eje vertical. La actividad que realices en cualquier sesión de activación debe oscilar entre estos dos límites. Veamos un ejemplo: Juan tiene 20 años, quiere entrenar para perder peso, y elige la zona de manejo de peso o aeróbica 1, en la cual se trabaja entre el 60 y el 70% de la FCmáx. Durante el entrenamiento su frecuencia cardíaca deberá estar entre las 120 y las 140 pulsaciones por minuto aproximadamente. La persona que no practica regularmente un deporte debería tener la precaución de no forzar el trabajo cardíaco al comenzar un programa de entrenamiento físico porque un corazón no entrenado para la actividad deportiva sufre y podría fallar. Por ello, se debe controlar el trabajo de tu corazón en la actividad deportiva contando los latidos cardíacos durante 1 minuto para posteriormente calcular la FCmáx. Este control de las pulsaciones nos previene de ejecutar un esfuerzo físico que exceda nuestra capacidad cardíaca. Mucha gente piensa que la única forma de aprovechar al máximo un entrenamiento es acabar totalmente exhausto; esto no solo es malo, el no conocer cómo está funcionando tu corazón puede ocasionarte un problema verdaderamente serio e incluso fatal. Se sugiere que la frecuencia cardíaca no sea mayor del 60 ó el 80% del resultado obtenido anteriormente; es decir, durante la actividad deportiva la frecuencia cardíaca ideal (FCI) no debe sobrepasar el 60% ó el 80% de la frecuencia cardíaca máxima. Otra forma de calcular los rangos de pulsaciones de entrenamiento o frecuencia cardíaca de entrenamiento (FCE) es según la ecuación de Karkoven, la cual se calcula a partir de la FCmáx., la FCR y los porcentajes de esfuerzo al que se desea trabajar. De esta manera, si queremos trabajar en una de las cinco zonas de trabajo-entrenamiento, habremos de aplicar dos veces la fórmula de Karkoven, una primera para calcular el valor de pulsaciones que necesitamos para el % de esfuerzo de la banda superior de la zona deseada y otra para el % de esfuerzo de la banda inferior. Como ya se ha dicho anteriormente, se han establecido cinco zonas de ritmo cardíaco de entrenamiento. Entrenar en una o en todas estas zonas puede jugar un importante papel en la condición física dependiendo de los objetivos individuales. Utilizamos el término “zona” porque no se debería pensar en los ritmos cardíacos como un número específico de latidos por minuto, sino en un rango en torno a un valor determinado. Por ejemplo, la zona de “Actividad Moderada” se clasifica desde el 50% de la FCmáx en su extremo inferior al 60% en su extremo superior. Por lo tanto, la zona incluye todos aquellos ritmos cardíacos dentro de ese rango. Si estás empezando a entrenar y tu nivel de acondicionamiento no es demasiado bueno te recomiendo que no te exijas demasiado y que comiences tu entrenamiento a un 50 % de tu FCM, es decir en la zona 1. Según a la intensidad que entrenemos, obtendremos beneficios diferentes, no es lo mismo querer perder peso, que querer aumentar la capacidad aeróbica, que aumentar la potencia aeróbica, o anaeróbica. Por esta razón es importante que conozcas las cinco zonas de entrenamiento:
Quizá la FCmáx. es la medida más práctica para determinar las frecuencias cardíacas personales sobre una intensidad deseada, sin embargo, lo ideal sería determinar el VO2máx. (consumo máximo de oxígeno) o los umbrales de lactato en sangre. Pero esto requiere un costoso y sofisticado equipo.
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