La palabra proteína deriva de la palabra griega "prota". que significa "de primera importancia" ya que fue la primera sustancia reconocida como vital para todos los organismos vivientes, incluidos los organismos unicelulares.
Las proteínas son sustancias orgánicas que constituyen esencialmente el protoplasma de las células, tanto animales como vegetales, y tienen un papel fundamental en su estructura y función. Son las macromoléculas más versátiles y diversas, constituidas básicamente por carbono (C), hidrógeno (H), oxígeno (O) y nitrógeno (N); aunque pueden contener también azufre (S) y fósforo (P) y, en menor proporción, hierro (Fe), cobre (Cu), magnesio (Mg), yodo (I), etc.
Estos elementos químicos se agrupan para formar unidades estructurales llamados aminoácidos. Se clasifican, de forma general, en Holoproteinas y Heteroproteinas según estén formadas respectivamente sólo por aminoácidos o bien por aminoácidos más otras moléculas o elementos adicionales no aminoacídicos.
Las moléculas de proteínas consisten en una o más cadenas de moléculas que contienen nitrógeno y se denominan aminoácidos. La secuencia en que los aminoácidos están dispuestos en estas cadenas determina el carácter biológico de la molécula de proteína y basta una pequeña variación en esta secuencia para que su función se altere o se destruya.
Cada especie tiene unas proteínas características, lo que le confiere su carácter específico, tanto genético como inmunológico.
Las proteínas se obtienen a través de la alimentación, por lo que su calidad, origen, cantidad y metabolismo son muy importantes.
Las proteínas son los materiales que desempeñan un mayor numero de funciones en las células de todos los seres vivos. Por un lado, forman parte de la estructura básica de los tejidos (músculos, tendones, piel, uñas, etc.) y, por otro, desempeñan funciones metabólicas y reguladoras (asimilación de nutrientes, transporte de oxígeno y de grasas en la sangre, inactivación de materiales tóxicos o peligrosos, etc.). También son los elementos que definen la identidad de cada ser vivo, ya que son la base de la estructura del código genético (ADN) y de los sistemas de reconocimiento de organismos extraños en el sistema inmunitario.