Muchas gracias por vuestros ánimos. No lo creeréis, pero os aseguro que ayudan un montón.
Queda confirmado que estoy en uno de esos momentos de "bajón", que por otro lado seguro no será el último –ya sabemos cómo va esto-, pero encontrándome como estoy en el fondo del agujero, se siente ahora mismo de muy difícil remonte.
Este sábado tuve que abortar el test de 2.000 mts que me tocaba. Sin causa aparente (había descansado bien el viernes, cenado estupendamente, etc, etc), comencé el entreno a muy buen ritmo (aunque muy modestito para vosotros, a mí me estaba saliendo muy bien), y pronto se fue todo al garete.
Como quiera que fuese, empecé a perder el tino, la respiración empezó a descompensarse, las pulsaciones a subir, los brazos no me iban, qué deciros de las piernas, y pronto empecé a sufrir más y más.
Apreté los dientes y continué. Mi desconfianza en mí mismo y en mi estado físico iba creciendo metro a metro de forma inversamente proporcional al ritmo de mi natación. Mi sufrimiento físico comenzaba a ser insoportable.
Las primeras náuseas y ganas de vomitar aparecieron en el 700, y ya no me dejaron hasta el largo que contabilizaba los 1.000 mts. Realmente lo estaba pasando mal, mal, fatal. A cinco metritos del muro, eché una rápida mirada al reloj (por cierto, me refiero a mi ahora amiguito de alma, mi aquacoach, sobre el que más de uno recordará un largo post que escribimos entre todos no hace tanto, jeje), y vi –para mi horror- el tiempo asqueroso que estaba haciendo.
Fue en ese momento cuando decidí abortarlo. Lo estaba pasando fatal, sufriendo muchísimo, y encima en semana de descarga, para hacer un tiempo muy, muy malo. No tenía sentido seguir castigándome de esa forma.
Imaginad el mal trago que te llevas al abandonar. Con idea de no irme a casa más hecho polvo aún, continué nadando hasta los 2.500 mts, haciendo técnica, nado suave, etc. Ni que decir tiene que no conseguí quitarme el mal rollo del cuerpo.
Después de pensarlo muy detenidamente, creo que mi problema fundamental es que simplemente he perdido forma física. Hay algo en mi entreno, que no está funcionando bien. He dejado mucho de lado los entrenamientos cruzados (bicicleta, aeróbicos en el gym, musculación, etc.).
Cuando nado, no estoy pudiendo aguantar intensidades medias o altas. Las pulsaciones se me disparan. Cuanto más cansado estoy, y peor llevo el corazón, más desvirtúo mi –de cualquier forma- pésima técnica. Y a partir de ahí, ya no salgo de la espiral descendente que acaba conmigo.
Para descartar cualquier posible historia física, mañana tengo cita con un cardiólogo. No os he contado nada (prácticamente no lo he comentado con nadie), pero estoy algo preocupadillo. En un chequeo rutinario la semana pasada en el trabajo, el electrocardiograma que me hicieron (nos lo hacen cada año) detectó un bloqueo de la rama derecha del haz de lis.
Alucinad. Cuando me lo comentó el doctor como cualquier cosa ¡¡casi me da un patatús!! Jamás he tenido nada de nada, y llevo machacándome toda la vida…
Parece que no es nada de lo que preocuparme, pero me preocupo. Hay un montón de gente que lo tiene toda su vida, y jamás llegan a enterarse.
¿Y sí el estar tan cansado, fuera de respiración, recuperando mal, etc, viene dado por este ‘problemilla’ sin importancia? No quiero ni pensarlo.
En fin, chicos, no os doy más la vara, que cuando empiezo, no hay forma de pararme.
Mañana tengo esta cita y os contaré qué tal. De momento, le he hecho caso al doctor que nos hizo el control, y he seguido como si nada. Para muestra, el intento de test del sábado.
Hoy he hecho los 2.500 mts que me tocaban, y tampoco nada de nada. Sólo el habitual cansancio de las últimas semanas, y las pulsaciones más altas de lo normal.
Deseadme suerte para mañana. Ya os contaré.
Si este señor me reitera que puedo darme tanta caña como quiera, os prometo que voy a poner todo el empeño del mundo para remontar la cuesta y recuperar la confianza perdida.
Un abrazo.
Fotomatón, el que en menos de nada os da un sermón.